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dissabte, 14 de juny del 2008

Buenas Noches!


Esta noche mi amiga, Soledad, faltó a su cita diaria. Ahora me doy cuenta que no la extrañé...
Estuve viendo la tele hasta altas horas de la madrugada hasta que mis ojos se rindieron, vencidos por una pesadez que les impedía permancer abiertos... Me metí en la cama.

Entonces apareciste tú.

Estabas igual que el último día que te había visto, hace quince largos años: alegre, sonriente, con tu cara de macarrilla.. en fin, tan guapo como siempre!

Curiosamente llevabas bajo el brazo un álbum de fotos de color burdeos que mamá siempre tiene guardado en la estanteria de un bonito mueble que una vecina nos cedió. Te pregunté qué hacías con él y me dijiste que se lo habías cogido porque tenías muchas más fotos que añadir y venías para enseñármelas... Así que decidí abrirlo para verlas.

Fue increíble! Había fotografías de situaciones en las que no recuerdo en que hubiese ninguna cámara, y tú habías recuperado las imágenes para completar tu álbum!!

Estuvimos toda la noche recordando aquél día en la "Riera de Siempre", en el que apareció un gato y lo tiraste al agua (después de hacerte con él y acariciarlo un buén rato), mientras te partías de risa tirado en el suelo; O de aquella vez en la que, mientras yo dormía, cogiste las llaves de mi coche, flamantemente nuevo, y te fuiste de fiesta al pueblo de al lado (con sólo quince años). En las fotos pude ver cuanta gente ha subido en mi coche que ahora me conoce y que, hasta el momento, han guardado tu secreto... O cuando le tiraste un cubo lleno de nieve a aquel anciano, desde la terraza de casa de mamá...O aquella ocasión en la que te regalé dinero para tu cumpleaños para que te comprases ropa, o algo de provecho, y te compraste una pistola de perdigones, sabiendo el provecho que te haría matando los gatos que, cada noche, arruinaban tus sueños... Pude ver la instantánea en la que le decías a tu amigo Dani: "si mi hermano se entera, me mata!"...

Pasamos la velada riéndonos de momentos que casi ni recordaba, y te tronchabas cada vez que yo me sorprendía con una travesura de las tuyas que yo no conocía... Eres la bomba!

Acabamos jugando al parchís y bebiendo cubatas (de Bacardí, como a ti te gustan), mientras te burlabas de mi por lo inocente que fui contigo, mientras tú me estabas tomando el pelo... Reí hasta caer dormido profundamente.

Esta mañana, al despertar, creí que todo había sido un simple sueño pero, al llegar al comedor, encima del sofá, he encontrado el álbun y, doblada por la mitad, una nota que decía: "Nos vemos mañana!".
Supongo que vendrás y no será otra de tus bromitas!!!
Estoy deseoso de que llegue esta noche!!!
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divendres, 13 de juny del 2008

Desde mi celda



Hace poco me cambiaron de celda.


Ésta es más grande y tiene mejores vistas...


Desde mi celda puedo ver cómo pasan los niños, cada mañana, para ir al colegio y, cómo a uno de ellos, todos los días, lo tiene que llevar su madre arrastrando y llorando porque no quiere volver a ser abandonado por su mamá...




Desde mi celda observo los pájaros revoloteando, posándose alguna vez sobre el quicio de mi ventana; la complicada vida de los que estan ahí fuera, siempre con el paso firme y mirando al horizonte; el ir i venir de los coches que, incansables, no cesan de molestar hasta entrada la noche...




Desde mi celda, también diviso el jardín de la urbanización donde mi hermano tiene un apartamento, lleno de cipreses en línea dando la bienvenida a quien quiera ir a visitarle. Yo no voy casi nunca, porque nunca lo encuentro: siempre me encuentro un escrito en la placa de su puerta con la fecha en que se fue y, curiosamente, firmado con su nombre y sus dos apellidos...




A mi tampoco no me visita nadie. Miento!: Cada día, sobre las nueve de la noche, viene a verme la soledad. Ella, con su silencio, me acompaña hasta la hora en que decido irme a la cama. Después se va. Al principio me gustaba que viniera: disfrutar de su silencio durante unas cuantas horas, llenarme de paz interior... Pero, con el tiempo se ha convertido en una presencia molesta.




No entiendo por qué no viene nadie a visitarme. Todos me dicen que no vienen porque no saben si estaré (que paradoja). Sólo salgo de mi celda para realizar los "trabajos forzados" que me impusieron al nacer... Supongo que será porque este lugar no les acaba de gustar...




Cuando estoy en la montaña, picando piedra, mis compañeros me preguntan que es lo que hice para estar entre rejas. Buena pregunta. No lo sé. Supongo que la vida se ha encargado de girarse en contra de mi. Siempre intenté hacer el bien a la gente que me rodeaba y, de repente, me encontré aquí encerrado, sin juicio previo en el que me pudieran acusar ni defender de nada.




No sé cuantos años me han caído. Tal vez cadena perpétua... Hasta entonces o hasta siempre, continuaré "disfrutando" de estas maravillosas vistas que mi nueva celda me ofrece.